Eli (o Lisa) es una náufraga. Mal que bien, ha podido sobrevivir a su deriva autodestructiva, hasta que una explosión le roba a su único hijo, Igor. La soledad que experimenta tras la pérdida es terrible, pero aún más terrible es no haber conocido a su propio hijo. Porque ¿quién era Igor en realidad?, ¿qué fue lo que lo llevó a aquel apartamento de Salou donde sólo quedó un cadáver desmembrado?
Pero la vida sigue. Lisa se refugia en el trabajo, y es contratada para cuidar de un anciano y de su casa. El hombre guarda un secreto que Lisa irá descubriendo poco a poco, y que tiene que ver con un episodio de la Guerra Civil en la Ribera Navarra. A Lisa sin embargo, sus indagaciones le servirán para descubrir las claves de la vida de su hijo.
Los personajes cobran especial importancia en esta novela de gran intensidad narrativa. Se trata de una emotiva galería de náufragos; los hay de veinte años, de cuarenta y de noventa. Todos ellos son marineros en tierra.
Cuaderno boliviano es la crónica e impresiones de un viaje por una Bolivia convulsa, laberíntica, hecha avispero . Crónica y cuaderno de campo de un viaje a un país multiétnico, pluiriracial y pluricultural a la fuerza, y de la errancia por esa ciudad, La Paz, en la que en una misma mañana te tropiezas con un entierro, una procesión, un desfile militar y una manifestación que huele a pólvora.
Lertxundi, en esta novela, examina las relaciones de pareja. En muchos casos, estas relaciones se convierten en una relación de poder, y hoy, sólo hay que leer cualquier periódico para comprobar, que, en no pocas ocasiones, quien detenta ese poder lo utiliza para humillar y domesticar a su pareja.
Me pregunto: si podré dejar constancia con palabras eso es, con mis palabras, de un reflejo, no sé si preciso, pero sí próximo a la precisión, del carácter de esta mujer. La narradora de esta novela duda de su capacidad para interpretar correctamente las claves que rigen el comportamiento de Rosa, principal protagonista de la narración. Y es preciso resaltar la maestría con que Lertxundi se adentra en el alma del personaje de Rosa valiéndose tanto de elementos de género ingredientes de novela negra, de intriga
-, como de una técnica narrativa audaz e innovadora. El resultado cautiva por su fría y precisa inmediatez.
Hiriko pasealekuren batean, eritasunen bat dela eta, zumar mardulak botatzen dituztenean, eraldatu egiten da paisaia. Arrotz bihurtzen da. Egunak aurrera joan ahalean, ordea, eta handixe maiz igaroaren igaroz, urrituz doa zumar desagertuek eragindako barrengo hutsune sentsazioa, harik eta erabat desagertzen den arte. Susmoa dut, pasealekuko arbolekin gertatzen den bezala, halatsu ere gerta daitekeela poesiarik gabe bizitzera moldatuz gero. Hots, gabezia horrek sorturiko hasierako estutasuna pixkanaka arinduz joanen zela egunez egun. Edo, bestela esanda, normaltasun osoz bizi daitekeela hitz poetikorik gabe. Orduan, bada, usadio kontua ote da dena?
Ez, ez dut uste. Eta, gainera, ez dut trantze horretatik pasatu nahi ere. Badaezpada.
Tira, kontzientea naiz poesiak betetzen duen espazioaz, arbolek eta zuhaitzek betetzen dutenaren gisa. Horregatik, hain zuzen, hona hemen espazio horiexen defentsan liburu honetako poemak.
Sostiene Ana Urkiza que el sistema literario vasco, en permanente esfuerzo por ofrecer una imagen de modernidad, no ha alcanzado aún la madurez.
A partir de esa hipótesis, y con el doble objetivo de acercar al público a escritoras susceptibles de ser incluidas en el actual canon de la literatura vasca y de promover el necesario debate sobre ese canon sacando a la luz las preguntas más candentes, ha entrevistado a ocho escritoras: Arantxa Urretabizkaia, Mariasun Landa, Aurelia Arkotxa, Laura Mintegi, Lourdes Oñederra, Itxaro Borda, Miren Agur Meabe y Yolanda Arrieta.
Las escritoras han vertido, en conversaciones magistralmente dirigidas por Ana Urkiza, todo su bagaje de inquietudes y reflexiones. Sin dobleces. Sin vértigo. Dicen sus verdades de forma clara y descarnada. No callan nada. Porque han conocido ya demasiado bien el silencio, un silencio que las ha privado de la crítica y del reconocimiento que merecen. Un silencio que las ha etiquetado en base a lecturas realizadas con arreglo a criterios masculinos.
Las respuestas de estas ocho mujeres son agudas y penetrantes y configuran un excelente retrato de unas escritoras plenas de vida y vivencias.
Los testimonios, reflexiones, vivencias y anécdotas de estas creadoras rebosantes de fuerza transmiten en todo momento una honda emoción humana y literaria.
Wilhelm von Humboldt, Victor Hugo, Julien Vinson, Richard Ford
Ugari izan ziren XIX. mendean Euskal Herrira hurbildu ziren bidaiariak, eta ugari eta ikuspuntua askotarikoak utzi zizkiguten testigantzak. Liburu honek bidaiari horien zenbait lan aztertzen ditu. Orriotan, irakurleak izen ingeles, frantses eta alemanak aurkituko ditu. Batzuk, arunt famatuak eta behin baino gahiagotan aipatuak; beste batzuk, berriz, ezezagunak. Zenbaitek testu sakonak bezain orijinalak idatzi zituzten; beste zenbaitek, aldiz, aski izan zuten besteek esandakoak kopiatzea eta errepikatzea. Guztiek, hara ere, badute interesa, eta irakurlearentzako zirraragarriak izan daitezkeelakoan aztertu ditu egileak lan honetan XIX. mendeko hainbat idazleren testuak. Batzuek argigarri izaten segitzen dute.
El escritor Joxemari Iturralde, amigo de Andy Bengoa, transcribe en primera persona el relato autobiográfico de quien, probablemente, sea la más genuina encarnación moderna de una especie humana en extinción: el aventurero libertario y sin causa.
Porque eso es, exactamente, Andy Bengoa, un ser salvajemente libre, valiente hasta la temeridad, de temperamento rocoso y, al mismo tiempo, rebosante de sensibilidad.
La intensidad y, en ocasiones, crudeza de su peripecia vital, que Iturralde traslada con pulso firme y absoluta fidelidad a estas páginas, es de las que hacen dudar de la naturaleza humana del protagonista y narrador. Repleto de situaciones límite, su relato rezuma, quizá por eso mismo, un obstinado amor a la vida y a la libertad.
Iturralde, en su breve prólogo nos describe así a Andy Bengoa: Es el amigo invisible. Es el holandés errante (en este caso, mejor, el vasco-americano errante). Es el hombre del saco. Es el niño tierno y cariñoso. Es el hombre duro, seco y distante. Es el caminante que no deja rastro. Es la apisonadora que machaca. Es un recuerdo alargado y una presencia aplastante. Es una memoria omnipresente.
Él sigue con su vida, va y viene, aparece y desaparece. Ahora mismo debe de estar en algún lugar perdido del bosque de la Amazonia, o acaso en Manaos, o quizá en Iquitos, degustando una gran botella de cerveza helada, y pensando ya en su próximo movimiento.
La mirada infantil posee el irresistible atractivo de lo primario, de lo elemental. Tal vez sea ésa la razón por la que tan a menudo nos cautiva con su candorosa lucidez.
Cuando la realidad que eclosiona ante esa mirada es un hecho de las trágicas magnitudes de la Guerra Civil española, esa lucidez infantil a veces paradójica, a veces descarnada, a veces piadosa nos coloca certeramente ante nuestra propia realidad como seres humanos, ciudadanos y pueblos.
En este relato memorialístico escrito a vuelapluma sobre el papel pautado de sus recuerdos infantiles, Jaime Rodríguez Salís sigue la estela trazada por su madre, Dolores Salís, en su portentoso libro de memorias Exilios (1936-1945) (2002, Alberdania). Ante los ojos del lector desfilarán, en unas ocasiones con minucioso detalle y en otras en elegantes trazos de esbozo pictórico, hechos, paisajes y personas que la sinrazón de una sublevación fascista contra la naciente República se afanó en teñir de odio, sangre y dolor.
La progresiva diversidad en nuestra sociedad plantea continuamente retos para su gestión desde un enfoque de derechos humanos. La igualdad de todas las personas y la protección de las minorías lingüísticas, culturales, religiosas o de otro tipo se plantea como un elemento necesario e indispensable para garantizar la convivencia y cohesión social en marcos democráticos como el nuestro. Estos elementos se ven reflejados en una forma más clara en cuanto nos referimos a la gestión del espacio público. En este sentido, en los últimos tiempos, el factor religioso ha cobrado mayor protagonismo en este campo. Éste es, desde la óptica de los derechos humanos, uno de los retos más actuales que se plantea en esta esfera.
Gertatuko zitzaizun noizbait: entzuten duzu esaldi bat eta hitzek, laser isil nahiz indartsu baten antzera, zainak ireki, zainen barruan sartu, atzera zainak itxi eta odolean txertatuta geratzen zaizkizu, burutik behatzetarainoko buelta etengabean. Agian esaldia izan beharrean, pertsona bat da: ezagutu duzu, eta zure bihotzean hartzen du aparkalekua. Edo egokitu zaizu ezusteko egoera bat, adibidez, Arte Ederretan lizentziatua izanik gasolindegi batean lanean aritzea, eta jasangarria egiteko errealitateak asmatzen dituzu.
Horrelakoa da Gasolindegian hau: leku bat, bai; zazpi kontakizun, bai; eta aldi berean gure barruan burutik behatzetaraino buelta amaigabean dabilen guztia.