Zeruan zer berri

“Saiatu naiz kazetari lanak egiten. Ez dakit kazetari naizen. Ez baitut kazetaritzarik ikasi. Ez dakit asmatu dudan. Dudan. Saiatu bai.

”Saiatu naiz meteorologiaz jarduten, iragarpenak taxutzen, dakizkidanak erakusten eta zabaltzen. Ez dakit meteorologo deituko nioken nire buruari. Ez baitut meteorologiarik ikasi. Ez dakit asmatu dudan. Hor ere dudan. Saiatu, ordea, bai.

”Saiatu naiz, baita, euskal kultura bidean, kultura hedatu jaso eta kultibatuaren alorrean lantzen. Beste aurreko biak baino gehiago inporta zait honetan asmatzea. Ez dakit asmatu dudan. Saiatu naiz asmatzen, saiatu naizenez”.

Gudaris y rehenes de Franco (1936-1939)

“A los 20 años de la muerte de aita empezamos a transcribir los diarios de la guerra y de la cárcel que tenía guardados en una caja de zapatos. En ellos cuenta de modo muy escueto algunos sucesos políticos y bélicos, y describe la vida en el frente y en las cárceles por las que pasó, con sus momentos duros, momentos de euforia, tedio y rutina. ”Cuando repartimos la primera versión de los diarios, los familiares de Fernando Agirre, compañero suyo en el frente y en la cárcel, nos dijeron que tenían guardado el diario escrito por Fernando en el Dueso: había aparecido en el doble fondo de un armario a los 13 años de su muerte. A los días sus hijas nos avisaron que la familia de Jose Luis Lasa, también del Saseta, tenía en casa el diario que su padre escribió durante la guerra”. “Internacionalmente, lo de Gernika ha causado horror. Las cosas parecen ir de mal en peor. En la compañía: 2 desaparecidos y 6 heridos en la ofensiva de Basalgo”. MAÑUL “A las nueve y media empieza el cañoneo y la aviación. A las doce hay un muerto en la torre. Desde ese momento cañonazos, ametralladoras, fusiles y la aviación. Las balas rebotan en las campanas. Parece un diluvio de balas”. J.L. LASA “A Anza, Kutixi, Martxa y a mí nos comunican la pena. A los tres primeros reclusión perpetua, y a mí doce años y un día. Buen humor”.

Tom hil da

Kontakizun xume bat da, esaldi bat bestearen atzetik jarrita koaderno batean, Tomen heriotza kontatzeko. Lau urte eta erdiko haurra da Tom. Sydneyn hil da, Australian. Anaia zaharrago bat du eta arreba gazteago bat; aita bat ere badu eta ama bat. Ama da hain zuzen ere kontalaria. Tomen heriotzatik hamar urte pasatu dira, oroitzapenei aurre egitera ausartu denean. Egiaren zati laburrak biltzen ditu, ahanzturak galaraz ditzan baino lehen.

Barne bidaia zirraragarri bat da Tom hil da, doluaren muinetara, minaren mintzetara, eta, aldi berean, hausnarketa bat heriotzaren ideiari aurre egiteko gure gizarteak erabiltzen dituen moduei buruzkoa. Eleberri honekin Goncourt sarian finalista izan zen Marie Darrieussecq.

La cuenta atrás

“Todos nacemos con un indeleble número secreto en la frente que marca nuestra fecha de caducidad. Un número sólo conocido por el azar o la genética y que en el instante del nacimiento comienza su inexorable cuenta atrás”.
La cuenta atrás es la historia de un hombre al que la ambición, el sexo, el desarraigo, la estupidez, la orfandad, el despilfarro, la obsesión, la derrota, la rapiña, la brutalidad, la decadencia, la ingratitud y la desesperación le llevaron a la ilusoria decisión de parar voluntariamente su cuenta atrás.
Juan Bas narra con ritmo y vigor la vertiginosa vida de José Luis Arriola, alias Segalari (inspirado muy libremente en Urtain), un aldeano vasco fuerte como un roble, inconsciente como la crueldad de un niño y simple como el sabor del agua; insuperable levantador de piedras y cortador de hierba con guadaña, que llegó a ser campeón de Europa de los pesos pesados y fue después pelele, bufón y despojo de sí mismo hasta perder la dignidad y la vida.
Una novela contundente y furiosa; llena de fuerza, sexo, humor, tragedia y sentimientos.

Alacranes en su tinta

A través del hilo conductor que establece Pacho Murga, un haragán bilbaino “más pijo y tonto que mandado hacer de encargo”, asistimos a la inusual puesta en marcha de El Mapamundi de Bilbao, “el Rolls-Royce de los bares de pinchos de creación”; pero sobre todo conoceremos a su peculiar cocinero y dueño, Antón Astigarraga, un hombre con un terrible pasado. En 1962, cuando era catador de Franco, un grupo de militantes nacionalistas vascos y miembros de una incipiente ETA lo utilizan para intentar acabar con el dictador. Muchos años después, un lujurioso jesuita que llega a ser obispo, una cantante de ópera sádica y ludópata, el entrenador del Athletic de Bilbao, el jefe de ETA militar y un importante político nacionalista serán personajes clave en la atormentada existencia de Astigarraga.
Alacranes en su tinta es un artefacto humorístico-gastronómico-erótico-criminal que trasciende del esperpéntico relato de una inexorable venganza, que se convierte en una maldición para el propio vengador, para convertirse en una historia de amistad entre dos hombres aparentemente opuestos.
Es, sin duda, la novela más famosa y de mayor éxito del autor.

Voracidad

Voracidad es una novela provocadora y mordaz presidida por un hilarante y ácido humor negro. Juan Bas realiza un despiadado retrato esperpéntico y satírico del nacionalismo, de la España gobernada por la derecha, del sexo, de la televisión, del arribismo y la falta de escrúpulos, del oficio de buscavidas, de la estupidez y la locura, de la venganza e incluso del amor por Internet.
Por la novela desfilan todo tipo de personajes voraces: una asociación de comedores compulsivos, el ridículo jefe de una secta religiosa, dos viejas gemelas locas que ocultan un terrible secreto, políticos reconocibles, un vampírico productor de televisión, su insoportable esposa y una larga serie de inquietantes y grotescos comparsas.
Contada en primera persona por Pacho Murga, un señorito bilbaíno pijo y amoral, venido a menos (que ya protagonizó Alacranes en su tinta, exitosa novela con la que Voracidad comparte tono y sentido del humor), que relata sus andanzas por una corte de los milagros actual en compañía de un personaje fascinante, Ricardo Ares, cuyo lema es: “Mi patria es mi estómago”.
Una novela que hay que leer con cuidado porque muerde.

La resaca de amor

La resaca del amor. Hermosa y ajustada metáfora para referirse a las consecuencias del desamor, a los estragos de la pérdida amorosa, al dolor que se siente tras ser abandonado por el otro, a la caída en casos extremos en la devastación existencial e incluso en la destrucción propia o ajena.
Ante el naufragio sentimental las personas respondemos de las más diversas maneras. Es de lo que trata este inclasificable libro de Juan Bas que, como ya hizo en su famoso Tratado sobre la resaca (2003), se sirve para contarlas de una conseguida mezcla entre ensayo y ficción presidida por un humor ácido y negro.
Así, a través de las más originales maneras de componer un relato, asistimos a resacas de amor en las que se practican venganzas de un retorcimiento demencial, de altruismo y romántica generosidad, gastronómicas, hipersexuales, taxidermistas, de cambio de sexo, dureza de corazón, maniáticas, antropofágicas, frías, psicópatas, cursis, poéticas, homicidas, fantásticas, freaks o más allá de la muerte.
No se pierda este libro. El mejor regalo para la persona amada antes de que deje de serlo y se convierta en la otra, la causante de su resaca del amor.

Tratado sobre la resaca

¿Cómo exteriorizaba las resacas Roy Bean, el juez de la horca? ¿Los dry martinis de Churchill y el vodka de Stalin influyeron en la conferencia de Yalta? ¿Por qué nunca se ve al capitán Haddock con resaca? ¿Qué consecuencias tuvo para el general Gordon que en el Jartum sitiado no quedara una gota de alcohol? ¿Se puede ganar una partida de póquer con resaca? ¿Qué desayunaba con una resaca pantagruélica el general Zumalacárregui? ¿Cómo eran las resacas de Jack Lemmon en Días de vino y rosas? ¿Cómo afecta una resaca rijosa a un miembro numerario del Opus Dei? ¿Tiene resaca El pensador de Rodin? ¿Bebió Napoleón la víspera de la batalla de Waterloo? ¿Por qué no hay que volar con resaca? ¿Qué tiene que ver La metamorfosis de Kafka con la resaca?
¿Qué remedio descubren Astérix y Obélix contra la resaca? ¿Qué quieren decir los cubanos cuando “amanecen en llama” y los peruanos cuando “están con los muñecos”? ¿Cómo castigaba la Inquisición a los borrachos? ¿Qué relación hubo entre el champán y la decisión de Hitler de invadir Rusia? ¿Cuál es la primera huella en la Antigüedad de la resaca? ¿Por qué no se debe tomar una aspirina con Coca-Cola?
Tratado sobre la resaca es un libro inclasificable y atípico. Una mezcla de ficción y ensayo presidida por un humor provocador, irreverente y negro que se articula a través de multitud de ejemplos, anécdotas e historias.

Páginas ocultas de la historia

¿Existe una tercera Maja pintada por Goya? ¿Es cierto que Federico García Lorca no murió en agosto de 1936? ¿Se planeó el motín del Dos de Mayo para encubrir un minucioso atraco? ¿Hay crímenes ocultos tras las obras maestras de Lope de Vega? ¿Es posible que la anorexia se transmita por un fármaco y sea hereditaria? ¿Tuvo de verdad a tiro el coronel Balaguer a Franco y Mola el 16 de agosto de 1936? ¿Cuántos de los documentales que vemos por televisión son falsos?
Catorce relatos que quieren hacer partícipe al lector de un juego: la mezcla de ficción con realidad histórica, sembrando la duda de hasta qué punto es mentira o verdad –o pudo serlo– esta reinterpretación de personajes y hechos históricos. Un ejercicio de periodismo de investigación ficticio y de ucronía que pretende ser otra manera de narrar ficción.

El oro de los carlistas

El oro de los carlistas (2001) es una trepidante novela de acción y aventuras –un pil-pil western– que se desarrolla en dos periodos históricos, los de la Primera y Segunda guerras carlistas, durante los sitios de Bilbao de 1835 y 1874. El protagonista, Nicolás Gorostiza, un hombre del siglo XIX librepensador, ilustrado y progresista, cuenta durante el último sitio a la villa su aventura de adolescencia: una peligrosa expedición en compañía de una patrulla liberal tras un mítico tesoro carlista. En el accidentado itinerario cobran importancia escenarios y personajes históricos reales: las plazas fuertes rurales de los carlistas, unos misteriosos sarcófagos de piedra del siglo IX, el Santuario de Loyola –la cuna de san Ignacio– o el general Zumalacárregui entre otros atractivos elementos; hasta llegar al inesperado desenlace.