Todos nacemos con un indeleble número secreto en la frente que marca nuestra fecha de caducidad. Un número sólo conocido por el azar o la genética y que en el instante del nacimiento comienza su inexorable cuenta atrás.
La cuenta atrás es la historia de un hombre al que la ambición, el sexo, el desarraigo, la estupidez, la orfandad, el despilfarro, la obsesión, la derrota, la rapiña, la brutalidad, la decadencia, la ingratitud y la desesperación le llevaron a la ilusoria decisión de parar voluntariamente su cuenta atrás.
Juan Bas narra con ritmo y vigor la vertiginosa vida de José Luis Arriola, alias Segalari (inspirado muy libremente en Urtain), un aldeano vasco fuerte como un roble, inconsciente como la crueldad de un niño y simple como el sabor del agua; insuperable levantador de piedras y cortador de hierba con guadaña, que llegó a ser campeón de Europa de los pesos pesados y fue después pelele, bufón y despojo de sí mismo hasta perder la dignidad y la vida.
Una novela contundente y furiosa; llena de fuerza, sexo, humor, tragedia y sentimientos.
A través del hilo conductor que establece Pacho Murga, un haragán bilbaino más pijo y tonto que mandado hacer de encargo, asistimos a la inusual puesta en marcha de El Mapamundi de Bilbao, el Rolls-Royce de los bares de pinchos de creación; pero sobre todo conoceremos a su peculiar cocinero y dueño, Antón Astigarraga, un hombre con un terrible pasado. En 1962, cuando era catador de Franco, un grupo de militantes nacionalistas vascos y miembros de una incipiente ETA lo utilizan para intentar acabar con el dictador. Muchos años después, un lujurioso jesuita que llega a ser obispo, una cantante de ópera sádica y ludópata, el entrenador del Athletic de Bilbao, el jefe de ETA militar y un importante político nacionalista serán personajes clave en la atormentada existencia de Astigarraga.
Alacranes en su tinta es un artefacto humorístico-gastronómico-erótico-criminal que trasciende del esperpéntico relato de una inexorable venganza, que se convierte en una maldición para el propio vengador, para convertirse en una historia de amistad entre dos hombres aparentemente opuestos.
Es, sin duda, la novela más famosa y de mayor éxito del autor.
Voracidad es una novela provocadora y mordaz presidida por un hilarante y ácido humor negro. Juan Bas realiza un despiadado retrato esperpéntico y satírico del nacionalismo, de la España gobernada por la derecha, del sexo, de la televisión, del arribismo y la falta de escrúpulos, del oficio de buscavidas, de la estupidez y la locura, de la venganza e incluso del amor por Internet.
Por la novela desfilan todo tipo de personajes voraces: una asociación de comedores compulsivos, el ridículo jefe de una secta religiosa, dos viejas gemelas locas que ocultan un terrible secreto, políticos reconocibles, un vampírico productor de televisión, su insoportable esposa y una larga serie de inquietantes y grotescos comparsas.
Contada en primera persona por Pacho Murga, un señorito bilbaíno pijo y amoral, venido a menos (que ya protagonizó Alacranes en su tinta, exitosa novela con la que Voracidad comparte tono y sentido del humor), que relata sus andanzas por una corte de los milagros actual en compañía de un personaje fascinante, Ricardo Ares, cuyo lema es: Mi patria es mi estómago.
Una novela que hay que leer con cuidado porque muerde.
La resaca del amor. Hermosa y ajustada metáfora para referirse a las consecuencias del desamor, a los estragos de la pérdida amorosa, al dolor que se siente tras ser abandonado por el otro, a la caída en casos extremos en la devastación existencial e incluso en la destrucción propia o ajena.
Ante el naufragio sentimental las personas respondemos de las más diversas maneras. Es de lo que trata este inclasificable libro de Juan Bas que, como ya hizo en su famoso Tratado sobre la resaca (2003), se sirve para contarlas de una conseguida mezcla entre ensayo y ficción presidida por un humor ácido y negro.
Así, a través de las más originales maneras de componer un relato, asistimos a resacas de amor en las que se practican venganzas de un retorcimiento demencial, de altruismo y romántica generosidad, gastronómicas, hipersexuales, taxidermistas, de cambio de sexo, dureza de corazón, maniáticas, antropofágicas, frías, psicópatas, cursis, poéticas, homicidas, fantásticas, freaks o más allá de la muerte.
No se pierda este libro. El mejor regalo para la persona amada antes de que deje de serlo y se convierta en la otra, la causante de su resaca del amor.
¿Cómo exteriorizaba las resacas Roy Bean, el juez de la horca? ¿Los dry martinis de Churchill y el vodka de Stalin influyeron en la conferencia de Yalta? ¿Por qué nunca se ve al capitán Haddock con resaca? ¿Qué consecuencias tuvo para el general Gordon que en el Jartum sitiado no quedara una gota de alcohol? ¿Se puede ganar una partida de póquer con resaca? ¿Qué desayunaba con una resaca pantagruélica el general Zumalacárregui? ¿Cómo eran las resacas de Jack Lemmon en Días de vino y rosas? ¿Cómo afecta una resaca rijosa a un miembro numerario del Opus Dei? ¿Tiene resaca El pensador de Rodin? ¿Bebió Napoleón la víspera de la batalla de Waterloo? ¿Por qué no hay que volar con resaca? ¿Qué tiene que ver La metamorfosis de Kafka con la resaca?
¿Qué remedio descubren Astérix y Obélix contra la resaca? ¿Qué quieren decir los cubanos cuando amanecen en llama y los peruanos cuando están con los muñecos? ¿Cómo castigaba la Inquisición a los borrachos? ¿Qué relación hubo entre el champán y la decisión de Hitler de invadir Rusia? ¿Cuál es la primera huella en la Antigüedad de la resaca? ¿Por qué no se debe tomar una aspirina con Coca-Cola?
Tratado sobre la resaca es un libro inclasificable y atípico. Una mezcla de ficción y ensayo presidida por un humor provocador, irreverente y negro que se articula a través de multitud de ejemplos, anécdotas e historias.
¿Existe una tercera Maja pintada por Goya? ¿Es cierto que Federico García Lorca no murió en agosto de 1936? ¿Se planeó el motín del Dos de Mayo para encubrir un minucioso atraco? ¿Hay crímenes ocultos tras las obras maestras de Lope de Vega? ¿Es posible que la anorexia se transmita por un fármaco y sea hereditaria? ¿Tuvo de verdad a tiro el coronel Balaguer a Franco y Mola el 16 de agosto de 1936? ¿Cuántos de los documentales que vemos por televisión son falsos?
Catorce relatos que quieren hacer partícipe al lector de un juego: la mezcla de ficción con realidad histórica, sembrando la duda de hasta qué punto es mentira o verdad o pudo serlo esta reinterpretación de personajes y hechos históricos. Un ejercicio de periodismo de investigación ficticio y de ucronía que pretende ser otra manera de narrar ficción.
El oro de los carlistas (2001) es una trepidante novela de acción y aventuras un pil-pil western que se desarrolla en dos periodos históricos, los de la Primera y Segunda guerras carlistas, durante los sitios de Bilbao de 1835 y 1874. El protagonista, Nicolás Gorostiza, un hombre del siglo XIX librepensador, ilustrado y progresista, cuenta durante el último sitio a la villa su aventura de adolescencia: una peligrosa expedición en compañía de una patrulla liberal tras un mítico tesoro carlista. En el accidentado itinerario cobran importancia escenarios y personajes históricos reales: las plazas fuertes rurales de los carlistas, unos misteriosos sarcófagos de piedra del siglo IX, el Santuario de Loyola la cuna de san Ignacio o el general Zumalacárregui entre otros atractivos elementos; hasta llegar al inesperado desenlace.
La taberna de los 3 monos es un libro de relatos de los más diversos géneros: negro, terror gótico, esperpento, fantástico, policial, erótico, gastronómico o western. O más bien la esperpentización de esos géneros tras bañarlos en humor ácido y negro.
La presencia del póquer en todos los cuentos aporta la tensión, análisis psicológico y suspense que acompañan a este apasionante juego.
Nadie querría morir orinándose encima. Es mucho peor que morir desnudo, sin un atisbo de dignidad. Cuando me preguntan cómo me gustaría morir, yo respondo con el vestido de flores moradas. Es el más bonito que tengo.
El juego de las sillas, además de un pasatiempo infantil, es una metáfora de la vida: cada vez, alguno de nosotros se quedará sin sitio, y deberá abandonar el juego.
El amor, la guerra, la libertad, la rebeldía
poderosos y eternos dardos que atraviesan las vidas de los moradores de un pequeño pueblo. Tres voces femeninas tejen la red de esta novela: conoceremos a Teresa, Martina y Eulalia en su infancia, correteando por los adoquines, y en su juventud, con sus ilusiones y rupturas, y también hoy, asomando, ya ancianas, a través de las grietas de la memoria, tomando café, cada cual en su silla
Una novela de estilizada belleza construida sobre los sentimientos, pero también sobre la dignidad y sobre el papel reparador de la memoria.
José Antonio Aguirre fue el político vasco más popular, respetado e influyente del siglo XX, y, a la vez, uno de los grandes estadistas de la democracia española. Ese nombre, ese prestigio y esa autoridad no nos pertenecen ya por entero a los vascos, constató su correligionario y amigo Manuel Irujo. Sin embargo, la figura del primer lehendakari de los vascos ha sido marginada por los historiadores, hasta el punto de que, hoy por hoy, no existe una biografía escrita con rigor sobre su actividad política.
Este libro pretende llenar en parte este vacío. Se trata de una biografía crítica que aborda la etapa menos conocida y también la más polémica de la vida política de Aguirre: la del exilio. Los resultados arrojan luz sobre temas hasta ahora poco o nada conocidos, y contribuyen así a un conocimiento fiel y no mitificado de la persona de Aguirre. A lo largo de estas páginas, en las que no faltan las sorpresas, el lector recibirá una bien fundada información acerca de diversos aspectos de la actividad y pensamiento políticos del dirigente nacionalista en sus años de exilio: su fase radical y hegemonista; su relación con el nacionalsocialismo alemán; sus intentos de transacción con los monár-quicos; su buena relación y cooperación con su máximo contrincante político, el socialista vasco Indalecio Prieto; su centralidad en la política española del exilio; sus conflictos con el exilio catalanista y galleguista; sus relaciones de preferencia con el Departamento de Estado estadounidense; o su replanteamiento del concepto de soberanía en el marco de la naciente Europa unida.
Hoy más que nunca conviene fijarse en políticos como José Antonio Aguirre. Para sus seguidores, protagonizó el papel del profeta que conocía el camino hacia la justicia y la libertad. No obstante, su flexibilidad y su olfato para el arte de lo posible en cada momento lo protegieron de la tentación del fundamentalismo, fruto de la sacralización de los principios. Nunca fue profeta a secas, nunca se dejó guiar en exclusiva por la ética de la convicción. Pero su biografía tampoco coincide con el prototipo de un político pragmático y realista que, inspirado por una fría ética de la responsabilidad, se olvida de sus principios, pacta con cualquiera y pierde el rumbo de su política en el mare mágnum de la gestión diaria y de su lucha por el poder. Aguirre, el profeta pragmático, vivió la tensión y las contradicciones, entre ambos polos, y de esta tensión nacieron sus grandes aciertos, pero también sus errores.